El Gobierno confirmó este domingo que busca restablecer relaciones con Venezuela, al menos a nivel consular, con el objetivo de destrabar las expulsiones de inmigrantes venezolanos en situación irregular que mantienen órdenes vigentes en Chile. La información fue entregada por el ministro del Interior, Claudio Alvarado, quien explicó que ya existen conversaciones en curso para reanudar una relación bilateral que permita avanzar en esta materia.
En entrevista con Estado Nacional de 24 Horas, el secretario de Estado señaló que el canciller ha iniciado gestiones con autoridades venezolanas para recuperar un canal formal de coordinación. “El ministro de Relaciones Exteriores ha señalado que se están iniciando conversaciones con Venezuela para poder reanudar una relación bilateral a nivel consular”, afirmó Alvarado, subrayando que ese mecanismo también resulta clave para miles de ciudadanos venezolanos que requieren trámites de regularización o antecedentes, además de chilenos que permanecen en ese país.
La falta de relaciones diplomáticas y consulares entre ambos Estados impide actualmente la conexión aérea directa entre Santiago y Caracas, lo que imposibilita ejecutar expulsiones hacia territorio venezolano. Ese escenario volvió a instalarse en el debate público luego de que la semana pasada Chile expulsara a 40 extranjeros en situación migratoria irregular hacia Bolivia, Ecuador y Colombia, sin incluir a ciudadanos venezolanos.
Sobre los plazos para concretar estas repatriaciones, Alvarado sostuvo que el Ejecutivo está intentando que el proceso avance con la mayor rapidez posible. “Estamos tratando de que sea lo más rápido posible”, indicó, junto con expresar su expectativa de que las conversaciones entre ambos gobiernos “puedan llegar a buen término” en el corto plazo.
El ministro también defendió la política migratoria impulsada por el Ejecutivo y aseguró que, en la actual etapa, “hay más salidas del país que ingresos”, lo que —a su juicio— constituye una señal positiva en el control de la migración irregular. Sus declaraciones se enmarcan en la estrategia del Gobierno para reforzar los procesos de fiscalización, expulsión y regularización en medio del debate por seguridad y fronteras.
La ruptura entre Chile y Venezuela se arrastra desde 2024, luego de que el gobierno chileno denunciara fraude en las elecciones presidenciales venezolanas. En enero de 2025, la Cancillería chilena informó oficialmente el término de la misión de su embajador en Caracas, argumentando la falta de apertura del régimen de Nicolás Maduro y la imposibilidad de sostener un diálogo bilateral efectivo.
Con este nuevo intento de reactivar un vínculo consular, La Moneda busca abrir una vía práctica para ejecutar expulsiones pendientes y, al mismo tiempo, restablecer una instancia mínima de atención entre ambos países en un tema que sigue siendo prioritario para la agenda migratoria chilena.

