La economía de Venezuela enfrenta uno de los mayores procesos de reconstrucción de su historia reciente, luego de más de una década de deterioro bajo el gobierno de Nicolás Maduro. Según expertos, el tamaño de la economía es hoy un 75% menor que hace diez años, con inflación acumulada que podría llegar al 500% este año y el riesgo de una segunda hiperinflación, similar a la registrada en 2018.
Las cifras sociales reflejan la magnitud de la crisis: la pobreza alcanzó niveles superiores al 90% en los peores años y, aunque ha retrocedido parcialmente, más de la mitad de la población aún vive en condiciones de precariedad. A ello se suma el colapso del aparato productivo, un empleo informal que supera el 50% y un sistema financiero prácticamente inexistente, sin crédito ni moneda confiable.
Especialistas coinciden en que la recuperación será lenta y exigirá profundas reformas institucionales, el retorno de la democracia y fuertes inversiones externas. En el escenario más optimista, reconstruir los niveles de ingreso y bienestar previos al colapso podría tomar entre 10 y 20 años, con necesidades de financiamiento que superarían los US$100 mil millones, además de una reactivación sostenida de la industria petrolera, hoy muy lejos de su potencial histórico.

