Una profunda transformación vive el sistema notarial y registral del país. Con la entrada en vigencia de la reforma impulsada por el Gobierno, 49 notarios, conservadores y archiveros judiciales —algunos con más de 90 años— deberán jubilarse tras décadas de ejercer sin límite de edad. La nueva ley establece un tope de 75 años para continuar en el cargo, eliminando así un privilegio vigente desde 1995, cuando se les exceptuó de la norma general que rige a los auxiliares de la justicia.
Entre los nombres más destacados que dejarán sus funciones están Alfonso Barrientos Díaz, conservador de Los Andes, con 95 años; Kamel Saquel Zaror (89) y Luis Maldonado Croquevielle (80), ambos conservadores de Santiago. Varios de ellos han sido foco de críticas por la falta de renovación del sistema y sus altos ingresos. Aunque recurrieron al Tribunal Constitucional para revertir la medida, el pleno ya visó la norma sin objeciones, desestimando los intentos de frenar su implementación.
El cambio abre espacios para nuevos nombramientos en diversas regiones del país, marcando el inicio de un proceso de renovación en un sistema históricamente cuestionado por su opacidad y falta de fiscalización. Con un promedio de edad de 81 años entre los salientes, el «jubilazo» se perfila como una de las reformas más significativas al sistema notarial en décadas.