La muerte del periodista Andrés Caniulef, ocurrida este fin de semana producto de un paro cardiorrespiratorio, generó numerosas reacciones en el mundo televisivo y en redes sociales. Sin embargo, uno de los mensajes que más controversia provocó fue el del autodenominado Pastor Soto, quien difundió un video en el que, tras enviar condolencias, utilizó el fallecimiento para emitir un discurso dirigido a la comunidad LGBTIQ+.
En su intervención, Soto vinculó la muerte de Caniulef con lo que calificó como una “vida de libertinaje”, asociándola a problemas como la soledad, la depresión y enfermedades de transmisión sexual, mencionando explícitamente el VIH. Además, extendió sus dichos a figuras públicas como José Antonio Neme, Daniela Vega, Ignacio Gutiérrez y la diputada Emilia Schneider, a quienes aludió como parte de un llamado religioso a “cambiar de vida”.
Las declaraciones provocaron una inmediata reacción en redes sociales, donde se multiplicaron las críticas por considerar el mensaje discriminatorio y ofensivo, mientras otros usuarios defendieron el tono religioso del discurso. El episodio reabrió el debate sobre los límites del discurso público, la discriminación y el respeto en contextos de duelo.

