La tuberculosis sigue siendo un desafío de salud pública en Chile y en el continente. En el marco de la conmemoración del Día Mundial de la Tuberculosis, organismos internacionales y especialistas han reiterado la importancia de la atención primaria en la prevención, detección temprana y tratamiento oportuno de esta enfermedad infecciosa, que continúa afectando a miles de personas cada año.
Según la Organización Panamericana de la Salud, en la Región de las Américas se estima que 350 mil personas enfermaron de tuberculosis en 2024 y cerca de 30 mil fallecieron por esta causa. Del total de muertes, aproximadamente un 29% se atribuyó a la coinfección tuberculosis/VIH, lo que mantiene en alerta a los sistemas de salud de la región.
En Chile, la situación también requiere vigilancia. De acuerdo con el Ministerio de Salud, durante 2024 la tasa de mortalidad específica por tuberculosis fue de 1,46 por cada 100 mil habitantes. El informe oficial también muestra que la incidencia aumenta con la edad en ambos sexos y que, desde los 20 años, las tasas son más altas en hombres que en mujeres.
La académica de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Talca, María Victoria Ramírez, explicó que la tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por el bacilo de Koch, una bacteria que afecta principalmente a los pulmones, aunque también puede comprometer otras partes del cuerpo, como los riñones, el cerebro o la columna vertebral. Además, advirtió que entre los grupos más vulnerables se encuentran personas mayores, pacientes con VIH, diabetes, consumo problemático de alcohol o drogas, así como población migrante y otros grupos expuestos a condiciones de mayor fragilidad social.
Respecto a la forma de transmisión, la tuberculosis se contagia por vía aérea. Es decir, cuando una persona con tuberculosis pulmonar tose, estornuda o escupe, libera partículas al ambiente que pueden ser inhaladas por otras personas. El Ministerio de Salud agrega que estos bacilos pueden permanecer suspendidos en el aire durante varias horas, lo que aumenta el riesgo de contagio en espacios cerrados o poco ventilados.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la tos persistente, especialmente si se mantiene por dos semanas o más, la presencia de flema o sangre, dolor torácico, fiebre, sudoración nocturna, cansancio, pérdida de apetito y baja de peso. Los especialistas advierten que, en muchos casos, los síntomas pueden ser leves al inicio y extenderse durante meses, lo que facilita la transmisión si no existe un diagnóstico a tiempo.
En materia de prevención, Chile mantiene la vacunación con BCG al nacer, aplicada en recintos hospitalarios. La normativa técnica del Minsal también establece la inmunización para menores de 4 años que viven en el país y no hayan sido vacunados previamente, incluidos niños nacidos en el extranjero que cumplan con los criterios definidos por la autoridad sanitaria.
Pese a su gravedad, la tuberculosis es una enfermedad prevenible y curable con tratamiento adecuado. Por ello, expertos insisten en acudir a un centro de salud ante síntomas respiratorios persistentes, sobre todo en pacientes con enfermedades crónicas o factores de riesgo. La detección precoz no solo mejora las posibilidades de recuperación, sino que también permite frenar la propagación de una enfermedad que sigue presente y que requiere respuesta oportuna desde la atención primaria.

