Cerca de las 22:00 horas, el presidente José Antonio Kast dirigió su primer mensaje a la ciudadanía desde el balcón del salón Independencia de La Moneda.
Con la Plaza de la Constitución repleta de seguidores que coreaban “¡sí, se pudo!” y “¡auditoría!”, el Mandatario apareció junto a la primera dama María Pía Adriasola para entregar un discurso cargado de diagnósticos críticos y promesas de acción inmediata.
“¡Viva Chile! ¡Que viva Chile! ¡Que viva Chile!”, exclamó al inicio de su primera cadena nacional.
Kast comenzó agradeciendo el respaldo ciudadano y subrayando la magnitud del desafío que asume.
“Estoy aquí, en este balcón histórico, en el balcón del Palacio de La Moneda, para agradecerles por el honor y el privilegio de haberme elegido Presidente de la República. De Visviri a Puerto Williams, de Chile continental e insular, tengo el corazón lleno de gratitud”, expresó.
Añadió que, junto a su esposa, el palacio será su hogar, pero enfatizó que no ganaron para ocupar un cargo, sino para trabajar por los chilenos.
“Nos entregan un país en peores condiciones de las que podíamos imaginar. Un país con sus finanzas públicas debilitadas. Un país donde el crimen organizado y el narcotráfico han avanzado. Un país donde las familias se sienten abandonadas por el Estado”, señaló.
Defendió además la necesidad de auditorías como base para cualquier solución: “Porque cuando se oculta el diagnóstico, los tratamientos fracasan. Y porque la ciudadanía tiene todo el derecho a saber qué se hizo y qué se dejó sin hacer”.
Frente a ese escenario, Kast anunció que su gobierno será uno de emergencia, concepto que desarrolló con énfasis.
“Un gobierno de emergencia no es un eslogan. Es orden donde hay caos. Es alivio donde hay dolor. Es mano firme donde hay impunidad. Y es esperanza real, concreta y posible para quienes han sido ignorados por mucho tiempo”, afirmó.
Citó a Diego Portales para respaldar su enfoque: “Un país no puede gobernarse solo con ideas. Tiene que gobernarse con carácter y el carácter no es arbitrariedad. El carácter es estar dispuesto a hacer lo que hay que hacer aunque sea incómodo, aunque sea impopular, aunque cueste“.
En uno de los pasajes más enérgicos de su alocución, el Presidente identificó a quienes considera adversarios de Chile. “No son los que piensan distinto a nosotros en política. No son los que votan diferente. Son quienes se han tomado nuestros barrios. Son quienes han corrompido a nuestros jóvenes. Son quienes han sembrado el terror en las poblaciones“, precisó.
Incluyó también a quienes han ingresado al país vulnerando las fronteras para delinquir, explotar o convertir el territorio en tierra de nadie.
La corrupción también ocupó un lugar central en el discurso, como una herida abierta que ha debilitado la confianza ciudadana. “Eso no se soluciona con discursos. Se demuestra con hechos”, afirmó Kast, comprometiéndose a ser implacable con quienes roben dinero público o abusen del poder.
“Sin importar el apellido, el partido o el sector político. Porque nuestro compromiso, al asumir el gobierno de Chile, es que el Presidente, los ministros, y cada uno de los funcionarios, nos ocupemos de servir a los chilenos. No se viene a robar, no se viene a estafar, no se viene a sacar la vuelta”, declaró.
El Mandatario fue categórico, argumentando que “todas las autoridades, todos los funcionarios, estarán al servicio de la Patria, y el que no cumpla, se va“.

