Sebastián tiene 9 años, es de Collipulli, y vive con amaurosis congénita de Leber, una enfermedad genética que provoca baja visión progresiva desde la infancia.
Hace pocos días recibió un lanyard de identificación con el lema Baja Visión, un apoyo que lo llena de emoción y que será clave en su regreso al colegio.
Este distintivo permitirá que compañeros y adultos comprendan su condición y lo respeten, especialmente en espacios comunes como el patio y las escaleras.
Su madre, Sandra, cuenta que Sebastián ha vivido situaciones de bullying, lo que lo ha vuelto más tímido.
Según exámenes genéticos, su visión podría deteriorarse significativamente en los próximos años, una realidad que preocupa a su familia y refuerza la importancia de visibilizar esta condición.
“Hacer Visible Lo Invisible”, frase que su fundadora, Paola Zúñiga, considera un acto de empatía y también una forma de cuidar.

