El ministro de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren, confirmó que la embajadora Manahi Pakarati deberá regresar a Chile el próximo 31 de enero, decisión que pone término anticipado a su destinación diplomática en Nueva Zelanda.
El anuncio se produce tras la polémica generada por los dichos de la diplomática en torno a Rapa Nui, en dos momentos diferentes, en los que respaldó la libre determinación y el autogobierno del pueblo rapanuí, lo que provocó una fuerte tensión al interior del Gobierno y cuestionamientos transversales desde la oposición y el oficialismo, donde incluso se solicitó su salida del cargo.
“Hemos resuelto instruir la adscripción de la embajadora Manahi Pakarati a partir del 31 de enero, poniendo término a su destinación en Nueva Zelanda y disponiéndose su presentación en el Ministerio de Relaciones Exteriores para cumplir las funciones que se encomendarán en su momento”, dijo Van Klaveren en la comisión de Relaciones Exteriores del Senado.
Desde La Moneda y Cancillería, los comentarios de Pakarati fueron calificados como “una falta”, al considerar que se inmiscuían en un tema sensible y en pleno proceso de consulta indígena impulsado por el Ejecutivo.
Sus declaraciones le valieron una reprimenda por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores, lo que no logró frenar la presión política sobre el Gobierno.
Con esta medida, el Gobierno pone fin de manera anticipada a la misión de Manahi Pakarati en Nueva Zelanda. La embajadora deberá retornar al Ministerio de Relaciones Exteriores en Chile, sin que hasta ahora se le haya asignado un nuevo destino diplomático.
El senador del Partido Socialista, José Miguel Insulza, se mostró a favor de la medida pero recalcó que la situación no quiere decir que la embajadora no pueda tener una opinión personal:
“Cuidado que esto no parezca una limitación de los derechos que la persona tiene de emitir sus opiniones. Pero los embajadores están sujetos a una cierta regla que está conocida, que es conocida y ha sido entregada por la Cancillería todos los funcionarios, las conocen bien”.
Quien se mostró más crítico fue el senador independiente de derecha, Rojo Edwards. A su juicio, la decisión se tomó tarde y no es clara:
“No estoy tranquilo con lo que ocurrió y con la lentitud con la cual se actuó y con las sanciones tampoco estoy de acuerdo. Es bien poco claro. Estamos echándola por lo que hizo o simplemente la estamos llamando para adscribirla a otra destinación”, cuestionó.

