Un análisis de la Universidad Diego Portales (UDP) concluyó que la reforma educativa impulsada en el segundo gobierno de Michelle Bachelet no logró cumplir sus objetivos centrales: mejorar la calidad de la enseñanza y reducir la segmentación socioeconómica en el sistema escolar chileno. El estudio, elaborado por el académico Miguel Lorca, revela que, pese a la eliminación del lucro, del copago y de mecanismos de selección, no se evidencian avances sostenidos en los resultados del Simce ni en el cierre de brechas educativas.
Los datos muestran que la participación del sector público cayó del 38,4% previo a la reforma (2011-2015) al 34,2% en el período 2021-2024, mientras que los colegios particulares subvencionados y pagados aumentaron su peso en el sistema. Además, el informe advierte que los liceos emblemáticos han perdido 21 puntos en el Simce desde la reforma y que los liceos Bicentenario, que antes lideraban mejoras académicas, también han sufrido un descenso sostenido. “Se extinguió una alternativa de excelencia académica gratuita, clave para la movilidad social”, señala el texto.
En contraste, los colegios particulares pagados no solo mantienen su liderazgo en resultados académicos, sino que han ganado protagonismo como la opción más confiable para quienes buscan excelencia educativa. Según el estudio, la reforma, aunque bien intencionada, no logró frenar la segmentación ni fortalecer la educación pública como se esperaba, dejando al sector privado como principal beneficiado del escenario post-reforma.
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