La frustrada detención de Galvarino Apablaza en Argentina generó una fuerte polémica política y judicial, luego de que su defensa acusara motivaciones políticas detrás del operativo impulsado por las autoridades trasandinas.
Durante este miércoles, se emitió una orden de detención en contra del exintegrante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, requerido por la justicia chilena por su presunta participación en el asesinato del exsenador Jaime Guzmán, además de su vinculación con el secuestro de Cristián Edwards. Sin embargo, cuando la policía argentina llegó a su domicilio, no logró ubicarlo.
El abogado defensor, Rodolfo Yanzón, criticó duramente el procedimiento en declaraciones a Radio Cooperativa, asegurando que la orden de detención vulnera normas internacionales. Según explicó, el Gobierno del presidente Javier Milei habría aprovechado la ausencia del juez Ariel Lijo para gestionar la firma de la orden por parte de la magistrada María Servini de Cubría.
“Le hicieron firmar, por pedido del Ministerio de Seguridad, una orden de detención violando la convención de refugiados, porque mientras no se defina de manera definitiva el estatus de refugiado, este se mantiene vigente”, sostuvo el abogado.
Yanzón fue más allá y apuntó directamente a un trasfondo político: “Aprovecharon que Ariel Lijo estaba de licencia y le llevaron a firmar una orden de detención a Servini, que espero que en los próximos días deje sin efecto. Es un regalo que le quisieron dar a José Antonio Kast y se van a quedar con las ganas”, afirmó.
Desde el Gobierno chileno, en tanto, el ministro del Interior, Claudio Alvarado, calificó la situación como “muy lamentable”. En un punto de prensa realizado en el Palacio de La Moneda, la autoridad señaló que, pese a la orden de detención, Apablaza no fue hallado en su domicilio.
“El hecho ocurre en un día especialmente significativo, cuando se cumplen 35 años del asesinato del exsenador Jaime Guzmán, lo que hace esta situación aún más lamentable”, expresó.
Asimismo, informó que la Cancillería chilena ya tomó contacto con sus pares argentinos, quienes habrían comprometido todos los esfuerzos para ubicar al requerido, detenerlo y avanzar en el proceso de extradición.
Mientras tanto, el paradero de Apablaza continúa siendo desconocido, en medio de un caso que vuelve a tensionar las relaciones judiciales y políticas entre Chile y Argentina.

